Está claro que, por mucho que digan algunos, ninguna derrota es dulce, pero lo que si tenemos claro algunos otros, y puede que muchos, es que las derrotas pueden ser menos amargas si se condimentan con algo de azúcar.
Y esta mañana ha pasado eso en Cájar, nuestra derrota ha sido menos amarga gracias al excepcional comportamiento de nuestros jugadores, dando toda una lección de saber estar y de deportividad, pues en ningún momento se han visto arrastrados por la antideportividad rival, contra el juego sucio y la provocación han opuesto su señorío y han vuelto a demostrar que son grandes futbolistas y mejores deportistas. Gracias a todos ellos.
Y respecto al tema estrictamente futbolístico: partido raro raro, un primer tiempo bien jugado a pesar de haberse adelantado ellos 0-1, mala suerte nuestra con dos tiros al palo, y una segunda parte en dos fases, una grande que nos hizo remontar un 0-2, y otra mala en la que, a pesar de jugar ellos con dos elementos menos, no supimos rematar la faena y hasta nos dejamos meter el tercero.
Bien el árbitro a pesar de tener la enorme complicación que le supuso la presión, los insultos, el menosprecio y la violencia del rival que le obligó a solicitar la presencia de las Fuerzas del Orden.
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